Tema

Plantarium.

Cada semilla es un genoma. El color, la forma y los frutos salen de su ADN.

Biodomo de día, con el botánico, la caja de semillas y la procesadora
Día en el biodomo. La caja guarda las primeras semillas y, a su lado, la procesadora.
El biodomo de noche, con estrellas
La noche dura cuatro minutos. El día, doce.
Plantas de distintos tiers, del blanco común al negro cósmico
Tronco, ramas, hojas y frutos eligen su rareza por separado.
Menú principal de Plantarium
El prototipo abre en su propio menú, antes de entrar al cultivo.

Un cultivo de celdas

La tierra, el agua y las plantas están hechas de celdas. No hay un catálogo de especies: cada semilla guarda un ADN, y ese ADN decide el tamaño, el color, la forma, los frutos y cuánto aguanta sin agua.

El botánico

Es una esfera negra de humo, con ojos blancos y sin piernas. Vuela siempre. A y D lo mueven de lado, W y S cambian la altura, y si no se pulsa nada se queda suspendido. La roca y la tierra lo detienen. La arena, el sustrato y los líquidos lo atraviesan.

Herramientas

El pico excava un área de 5×5 y guarda los bloques. El mismo tamaño sirve para volver a colocarlos. La hoz tala el tronco y convierte la planta en sustrato. Las tijeras sueltan solo las hojas. La mano cosecha los frutos. La manguera moja la tierra por dentro y el cubo aporta nutrientes a la vez. El clic se puede mantener.

Linajes y agua

El genoma ocupa 1040 bits. Lo blanco y común es lo habitual. Una legendaria, o una mítica, sale muy poco. Para crecer, la planta tiene que seguir en tierra con sustrato y humedad. Si pasa demasiado tiempo seca, deja de crecer y puede morir. Los frutos no se plantan: se llevan a la procesadora y vuelven convertidos en semillas nuevas.